“Vivir sin miedo es un derecho de las mujeres” El desplazamiento, las mutilaciones, los embarazos forzados, los tratos crueles y degradantes y los impactos por la violencia cometida por actores armados son algunas de las razones por las cuales se dio esta marcha. Para acabar definitivamente en el país con estos casos y reducir a cero el índice de los delitos de los cuales las mujeres son víctimas frecuentes, debemos trabajar en políticas públicas que den inicio a un proceso integral de educación, divulgación y aplicación de la normatividad vigente. Es prioritario diseñar un plan pedagógico que profundice en las leyes que se han aprobado para que todos los colombianos contribuyan a su aplicación y denuncien oportunamente cuando conozcan casos de violencia; igualmente, para que las mujeres conozcan sus derechos y las leyes que las protegen y al mismo tiempo dotar de instrumentos a los operadores del sistema judicial para facilitar la aplicación de las mismas. En el Plan Nacional de Desarrollo quedó establecido en el artículo 179 que el Gobierno Nacional adoptará una política pública para prevenir, sancionar y erradicar todas las formas de violencia y discriminación contra las mujeres.
Es bueno capacitar a la mujer para que sepa cómo actuar ante estos eventos para que el hombre no comience la costumbre de maltratar a su compañera. También es necesario capacitar, formar al hombre para que aprenda a valorar, a amar, a considerarla como igual a él, como un ser frágil digna de todo el respeto quien a pesar de que Dios la creó de la costilla de Adán, no es jamás inferior a él.
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